Todas las personas tienen un talento único y, en la mayoría de las ocasiones, no son conscientes del que tienen y, del mismo modo, todos los puestos de trabajo requieren de un talento único y determinado para ser desempeñado a un nivel óptimo que, en la mayoría de ocasiones, no tenemos claro.

Cuando en ARGAVAN hablamos de talento, además de los conocimientos adquiridos a través de la formación o la experiencia, desde nuestro punto de vista, éste está compuesto por los siguientes factores:

El temperamento que está formado por las tendencias comportamentales básicas que vienen determinadas genéticamente.
El carácter, que está formado por los hábitos que vamos adquiriendo a lo largo de nuestra experiencia personal y/o profesional y que, en términos profesionales, denominamos competencias.

En este sentido, nosotros diferenciamos dos tipos de competencias:

1. Competencias vinculadas a la Inteligencia Emocional.

2. Competencias Generales, que basándonos en el modelo desarrollado por el profesor Pablo Cardona del IESE, podemos englobar en cuatro categorías:

-De Negocio.

-Interpersonales.

-De Gestión Personal.

-Intrapersonales.

La personalidad que está formada por nuestros motivadores y nuestros valores.

Una correcta selección, incorporación, adecuación y/o desarrollo del talento, pasa, en primera instancia, por identificar cuál es la correcta combinación de todos estos factores para el perfecto desempeño de un puesto de trabajo en una organización determinada y, en segunda instancia, por evaluar todos estos factores de una forma objetiva y efectiva en la persona que va a desempeñar o está desempeñando dicho puesto de trabajo en dicha organización, con el fin de que exista un buen encaje y/o posibilite el establecimiento y puesta en marcha de planes de desarrollo del talento.

¿Qué información obtenemos al evaluar cada uno de estos factores?

Evaluar el Temperamento  de una persona, nos proporciona la siguiente información:

  • Nivel de adecuación de la persona a las características básicas de un puesto, teniendo en cuenta que las características básicas vienen determinadas por la responsabilidad a la que dedicamos la mayor parte de nuestro tiempo profesional.
  • Cómo podemos comunicarnos con ella con el fin de que exista una buena interrelación.
  • Cómo podemos gestionar a esta persona para que tenga un buen desempeño.
  • Cuán fácil o difícil le será desarrollar las competencias que necesita en su desempeño profesional.
Evaluar la Inteligencia Emocional  de una persona, nos proporciona, en última instancia, el nivel de madurez de la persona.

Evaluar las Competencias Generales de una persona, nos proporciona, el nivel de adecuación de la persona a una posición y/o cultura organizacional determinada.

Evaluar los Motivadores nos proporciona, el nivel de adecuación de la persona a la finalidad de un puesto y/o de una empresa.

¿Y dónde focalizamos el desarrollo de nuestra gente?

Aunque la neurociencia nos confirma que todo es cambiable y desarrollable gracias a la plasticidad de nuestro cerebro, nuestra dilatada experiencia en el ámbito de desarrollo del talento, nos demuestra que el temperamento no lo cambiamos a menos que nos veamos inmersos en una situación límite o traumática que hace que nos replanteemos todo.

Asimismo, nuestros motivadores y valores, están tan implantados en nuestro inconsciente que tampoco resultan sencillos de cambiar.

Por tal motivo, el desarrollo de nuestra gente se encuentra en el ámbito de las competencias, ya que los hábitos que hemos adquirido los podemos desaprender y volver a aprender realizando los procesos adecuados en los tiempos adecuados.

Desde ARGAVAN podemos ayudarte a:

  • Identificar todos estos factores en las diferentes posiciones de tu Organización.
  • Evaluar y desarrollar a los candidatos, internos o externos, a ocupar una posición, así como a los actuales ocupantes de una determinada posición.
  • Establecer los planes de desarrollo más adecuados.

Si necesitas más información no dudes en ponerte en contacto con nosotros.