Hace tiempo que se hace palpable la necesidad de un cambio de rumbo en el rol del directivo y poco a poco va calando la idea de que el liderazgo necesario en nuestros días requiere de un nivel de consciencia elevado que parte de un elevado nivel de gestión personal, que permite, posteriormente, sentar las bases en la que los demás miembros de la organización puedan comprometerse y dar lo mejor de sí mismos.

Últimamente, parece que todos hablan de él y promulgan su idoneidad, pero ¿qué quiere decir en concreto ser un Líder Consciente? 

  • Tener un elevado nivel de autoconocimiento que permita identificar las fortalezas y áreas de mejora y desarrollar las competencias que se refieren a uno mismo como la autoconfianza, la autoestima, la autodisciplina, el autocontrol… que son, a menudo, la diferencia entre un líder medio y un líder extraordinario. 

  • Identificar y visibilizar el valor que aporta la organización a la sociedad y a sus miembros. Si no se sabe cuál es el valor que se aporta, es muy difícil comprometerse con algo o alguien. 

  • Identificar, visibilizar y vivir los valores que rigen o deben regir el día a día de la Organización, constituyendo la cultura de ésta. Esa coherencia entre lo que se dice y lo que se hace no sólo debe regir en el líder, sino que debe buscarse y asegurarse en el conjunto de la organización. 

  • Centrarse en las personas, cuidando y fortaleciendo las relaciones interpersonales. 

  • Definir claramente y trasladar las normas, políticas y procedimientos que van a sustentar la actividad de la Organizaciónteniendo en cuenta a las personas y con criterios de equidad. 

  • Impulsar la incorporación y/o desarrollo continuo de las personas para que aporten el talento y valores adecuados al conjunto de la organización y a las diferentes posiciones desempeñadascon el fin de dar alcance a los objetivos y a la visión definida. 

Aunque así, a simple vista, parece relativamente sencillo, constituye todo un cambio de paradigma respecto a los modelos tradicionales de liderazgo e, indudablementeeste cambio se inicia con el despliegue del primer punto a través de un proceso de introspección y autoconocimiento por parte de los directivos, que permita el posterior despliegue del resto de puntos señalados.