Tras realizar un análisis de los cambios que se están produciendo en la situación económica y social en nuestros días, Manpower identificó, a principios de este año, cuatro tendencias que, sin duda, repercutirán en la gestión que se hace de las empresas y de sus equipos humanos.
Estas tendencias son:
Falta de Talento: En un entorno donde cada vez se exige más con menos recursos, las empresas se ven abocadas a buscar unas competencias determinadas que les permitan llevar adelante sus estrategias. Este hecho, comporta que las Organizaciones tengan que:
- Agilizar sus estrategias para atraer y retener el talento necesario para dar respuesta a la estrategia definida.
- Cambiar la definición y estilo del liderazgo.
- Incrementar la movilidad de trabajos y trabajadores.
- Mantener y conseguir el compromiso de los trabajadores de mayor edad.
- Aprendizaje y desarrollo continuo de su equipo humano.
Los trabajadores eligen: Las personas que poseen las competencias y la actitud que se necesita son las que decidirán dónde trabajar cambiando el poder de decisión de la empresa al trabajador. Este hecho comporta que:
- Las empresas tengan que comprender mejor las motivaciones y preferencias profesionales de las personas y definir e impulsar su “employer branding”, ya que éste cobrará, cada vez, una mayor relevancia en el proceso de atraer y retener el talento.
- Los trabajadores tengan que asumir mayor responsabilidad en su desarrollo y en su carrera profesional.
Sofisticación de los clientes: Los clientes tienen acceso a una mayor información, a expertos y a canales de venta de bajo coste, globalizando su comportamiento e incrementando sus expectativas de valor y exigencias. Este hecho comporta que las empresas tengan que:
- Dar respuestas al mercado de un modo más rápido, ágil, diferenciado y global.
- Tener una total transparencia en sus prácticas empresariales.
- Optimizar la productividad de su equipo humano.
Revoluciones Tecnológicas: El desarrollo tecnológico permite nuevas formas de realizar el trabajo. Por otro lado, la comunicación disponible a través de los networks online, caracterizada por ser muy rápida y difícil de filtrar, influye en las decisiones de los trabajadores y los clientes. Estos hechos comportan que las empresas tengan que:
- Asumir una posición de asesor de confianza, incrementando la certificación, verificación y validación de la información que se transmite.
- Adaptar la información que se transmite a los verdaderos intereses de los interlocutores.
- Impulsar la gestión de la reputación de la empresa y de su equipo humano.
Los lugares de trabajo y las prácticas empresariales tendrán que ser sostenibles y respetuosas con el medio ambiente. - Acelerar la velocidad en la integración y automatización de procesos para mejorar la productividad.