Según la psicóloga y profesora de la Universidad de California, Sonja Lyubomirsky :
- un 50 % de la felicidad viene determinado por la herencia genética,
- un 10 % lo determina las circunstancias
- y el 40% se puede construir llevando a cabo prácticas deliberadas que acaben convirtiéndose en hábitos, por lo que depende de cada uno de nosotros.
Partiendo de su investigación, cada uno de nosotros puede construir su felicidad llevando a cabo las siguientes prácticas deliberadas:
- Ser agradecidos como modo de vida
- Cultivar el optimismo inteligente
- Evitar pensar, preocuparse, en exceso y la comparación social
- Ser amables
- Cuidar las relaciones sociales
- Desarrollar estrategias para afrontar las adversidades
- Aprender a perdonar
- “Fluir” más
- Saborear las alegrías de la vida
- Comprometerse con los propios objetivos
- Practicar la religión y la espiritualidad
- Ocuparnos de nuestro cuerpo
Desarrollar estos hábitos tiene un impacto directo en nuestra vida, haciendo que nos vaya mucho mejor desde un punto de vista de:
En definitiva, vale la pena el esfuerzo que supone establecer estos hábitos para ser más feliz, y tal como señala Sonja: “Esforzarse por ser feliz es un objetivo serio y digno, que no puede ser una moda pasajera”.
¿Te apuntas? 🙂