Si usted, habitualmente…
- Trabaja más de 50 horas a la semana.
- Entra el primero y sale el último de la oficina.
- Trabaja los fines de semana.
- Si no trabaja se siente culpable.
- Se exige unos elevados niveles de perfección en todo lo que hace.
- Se asegura de tener siempre algo pendiente en lo que ocupar su tiempo, porque si no trabaja no sabe qué hacer.
Es más que probable que sufra, en mayor o menor medida, de adicción al trabajo.
Según los estudios, entre un 7 y un 12% de los trabajadores sufren de adicción al trabajo. Esta adicción ha sido y creo que sigue siendo bien vista en el mundo empresarial, que suele calificar a las personas que la padecen de profesionales entregados y comprometidos, ya que a corto plazo suelen tener un rendimiento excepcional y conseguir muchos resultados.
No obstante, los últimos estudios que se han llevado a cabo en este sentido en diferentes países, concluyen que la adicción al trabajo puede acabar generando:
- Un ambiente de trabajo muy negativo con tensión constante en las relaciones con los compañeros de trabajo, ya que tienden a ser muy exigentes, suelen tener una comunicación poco fluida y no suelen delegar.
- Infelicidad, como consecuencia de que sacrifican todos los otros ámbitos de la vida como son la familia, los amigos, los hobbies, etc.
- Una mala salud, ya que suelen acabar desarrollando hábitos poco saludables como dormir poco, alimentarse mal, tomar tranquilizantes o sustitutos, etc.
Por tal motivo, si vemos que estamos iniciando o estamos inmersos en un proceso de adicción al trabajo, es importante que, en primera instancia, seamos conscientes de esa adicción y analicemos qué es lo que hay detrás que nos lleva a esa adicción para poder actuar sobre las causas; simultáneamente nos obliguemos conscientemente a mantener un equilibrio entre la vida personal y profesional programando, por ejemplo, actividades y/o encuentros con familiares, amigos… para después de la jornada laboral; y que busquemos sistemas que permitan desconectar de los problemas y estrés laboral como puede ser hacer relajación, practicar algún deporte, ir de viaje…, porque ello es, al final, lo que posibilita que seamos productivos y eficientes a largo plazo, disfrutando, a la vez, de lo que hacemos.