Rafaela Santos, Presidenta del Instituto Español de Resiliencia, enumera en su libro “Levantarse y Luchar” las diez dimensiones que poseen las personas resilientes que afrontan las dificultades sin miedo y con una mayor estabilidad anímica. Estas dimensiones son:
Introspección: capacidad de observarse, conocerse a sí mismo/a y darse una respuesta honesta en relación al mundo exterior.
Motivación esencial: Capacidad de darle sentido a la vida creando su propio proyecto trascendente, identificando el camino a recorrer e impulsando la motivación para perseverar a pesar de los obstáculos.
Autorregulación emocional: Capacidad de afrontar tensiones sin victimismo como parte de la vida, controlar los impulsos y emociones, tomar perspectiva sobre los problemas cotidianos, y mantener la calma en momentos de tensión.
Independencia y autonomía emocional: Capacidad de mantener distancia emocional y física ante los conflictos, fijando los límites entre uno mismo/a y el entorno en el que hay problemas, sin caer en el aislamiento.
Confianza en uno mismo/a y en los propios recursos.
Capacidad de relacionarse: Habilidad para establecer vínculos afectivos maduros con otras personas, creando relaciones saludables.
Actitud positiva y optimismo, siendo proactivo y contagiando la energía.
Sentido del humor y creatividad. Capacidad para resolver problemas relativizando y sabiendo encontrar lo cómico en la propia tragedia, así como buscando soluciones alternativas.
Colaboración y compromiso: Capacidad para comprometerse con valores y ayudar a otros.
Ética y coherencia basada en la moral: Tener criterios morales sólidos, ser veraz en todo momento y mantener una unidad entre lo que se dice y lo que se hace.
Necesitamos trabajar sobre estas diez dimensiones si queremos potenciar una personalidad madura, sana y resiliente que se caracterice por:
¿Qué puntuación te darías en cada una de estas dimensiones? ¿En qué medida eres resiliente?