El Directivo se hace, no nace

Según los estudios realizados por The Management Roundtable, el índice de fracaso que se produce al pasar de ser un contribuyente individual a ser un mando, se sitúa alrededor del 62%. Esto supone que 6 de cada 10 personas que asumen por primera vez funciones de mando, fracasan en esta labor y, en consecuencia incide directa y negativamente en los resultados que se obtienen.
Esto es consecuencia de que para ser un buen mando es necesario que se realice una importante transformación personal, deshaciéndose de los hábitos adquiridos cuando se es un profesional que sólo se responsabiliza del propio desempeño, y adquirir nuevos hábitos que impliquen la responsabilidad sobre el desempeño propio y el de un equipo de trabajo, en el que cada miembro aporta puntos fuertes y débiles, necesidades, expectativas… Y esta transformación requiere, igual que cualquier otro cambio, de un proceso de aprendizaje.
Por otro lado, una encuesta realizada por Careerbuilder a finales del año pasado a más de 2.480 directivos y 3.910 trabajadores de Estados Unidos, pone de manifiesto que un 26% de los mandos, no contó con apoyo alguno a la hora de empezar a dirigir a un equipo de personas. Según dicha encuesta, los principales retos a los que tuvieron que hacer frente sin contar con la preparación adecuada y, en consecuencia, les resultó más difícil llevarlos a cabo, fueron:

  • Gestionar la interrelación entre los miembros del equipo.
  • Mantener e impulsar la motivación de los miembros del equipo.
  • Revisar y evaluar el desempeño.
  • Encontrar los recursos necesarios para apoyar al equipo.
  • Establecer planes de desarrollo y carrera para los miembros del equipo.

En definitiva, todos estos aspectos constituyen una parte importante de lo que supone la adecuada gestión del desempeño de un equipo humano.
Aunque esta encuesta está realizada en Estados Unidos, es más que probable que nuestra realidad no sea muy diferente, incluso podría ser peor, y si tenemos en cuenta que una de las principales variables que inciden en el nivel de motivación y compromiso de nuestra gente es el directivo o mando, es lógico pensar que aquellas empresas que se preocupen de dar apoyo a su gente en ese momento, serán las que lograrán no sólo mejores resultados, sino también, un mayor nivel de compromiso de su equipo humano.
Por tanto, si queremos que el índice de fracaso, con sus negativas consecuencias, se reduzca, es necesario que este paso se apoye con una formación específica por parte de las empresas. Esta formación puede concretarse en un programa de formación, un proceso de coaching, un programa de mentoring…, y debe centrarse en:

  • Sentar las bases de lo que implica la gestión de un equipo humano y la incidencia que ésta tiene en los resultados que se obtienen.
  • Establecer los criterios que determinan el liderazgo.
  • Impulsar las competencias que requiere un directivo o mando efectivo.
  • Adquirir los conocimientos y sistemas básicos de gestión propios del mando y/o directivo, y, más importante a nuestro entender, los propios de la compañía en la que va a desempeñar dicha posición.
By | 2016-10-18T12:06:31+00:00 |Categories: Liderazgo|Tags: , , |